lunes, 2 de febrero de 2009

Repsol activa un plan de ahorro ante la crisis

La lluvia fina empieza a calar. Del presidente de EE UU Barack Obama a la canciller alemana Angela Merkel, de la UE al Banco de España, pasando por el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, el mensaje se repite: no son tiempos de salarios estratosféricos ni de beneficios que rozan la obscenidad

En España, la petrolera Repsol YPF, ha sido la primera gran compañía en recoger el guante. Su presidente, Antonio Brufau, ha comunicado a la plantilla -37.600 empleados- que ha decidido, empezando por él mismo, congelar el salario de los 300 directivos que componen la cúpula de la multinacional. El del primer ejecutivo ascendió a 2,6 millones de euros en 2008 por todos los conceptos. Es un gesto que, junto a otras medidas, apunta al ahorro como objetivo fundamental en los próximos meses.

Con ese fin, en Repsol YPF se han reducido ya en un 10% los llamados "gastos gestionables" previstos para 2009 y con ese fin se van a revisar todas las compras y contrataciones de la compañía. Hasta el último euro cuenta en un grupo cuyo Plan Estratégico 2008-2012 prevé inversiones de más de 32.000 millones.

En la carta enviada por Brufau a los empleados y directivos se justifican las medidas de ajuste. "Nos encontramos", explica el presidente de Repsol YPF, "ante un escenario global de crisis extremadamente extendida y profunda, y ello nos obliga, como gestores y empleados de una gran empresa como la nuestra, a concienciarnos de las actuales dificultades del entorno y a fijarnos nuevas metas de mayor exigencia y responsabilidad".

Apretar hasta donde se pueda. Ése es el objetivo. El comité de dirección de la petrolera ha pedido a todos los directores de área que revisen sus actuaciones y presupuestos para el año en curso. Porque la crisis arrecia y los precios del crudo, los mismos que llevaron los beneficios netos de los nueve primeros meses de 2008 a 2.816 millones, con un crecimiento del 15% respecto al mismo periodo de 2007, ya no son lo que eran. El barril de petróleo, que en julio del año pasado llegó a costar 147 dólares, ronda ahora los 40. Son malos tiempos.

Con un escenario de precios a la baja y de menor consumo, Brufau quiere que cada contrato firmado y cada euro gastado se acomode a la nueva y desfavorable coyuntura.
Desde diciembre se mira con lupa cuánto y en qué se gasta. El resultado, según detalla la carta de Brufau, es que se ha reducido "en 1.500 millones el presupuesto de gastos gestionables e inversiones inicialmente previsto para el ejercicio 2009". Esos 1.500 millones, según fuentes de la empresa, son aproximadamente un 10% del presupuesto de gastos previsto para el año. Pero lo hecho no es suficiente. Brufau quiere más. "Todos nosotros debemos realizar un intenso trabajo de revisión de todas las compras y contrataciones de Repsol". Traducida, la orden quiere decir que hay que apretar más en los próximos meses. Y que donde se pueda obtener una rebaja, se actúe.

La estrategia de ahorro, ajuste y ejemplificación no debe afectar al Plan Estratégico. Así lo dice Brufau a los empleados, aunque es un mensaje destinado también a los mercados, muy sensibilizados con cualquier decisión que pueda afectar al valor de la compañía. Repsol, dice Brufau, no renuncia a los objetivos aprobados: desarrollo de proyectos clave con desinversiones en los activos de menor rentabilidad.

Para concretar los buenos propósitos con los que sobrellevar la crisis, Repsol YPF ha decidido crear un departamento centrado en la tarea de ajuste. Será una Oficina de Seguimiento de Gastos e Inversiones que tendrá como misión "identificar y realizar el seguimiento de las diversas iniciativas de reducción de inversión y gastos, a sí como reforzar y promover su aplicación". A Dios rogando, pero con el mazo dando.

Las recomendaciones de Brufau llegan en medio de la incertidumbre general. No se sabe cómo evolucionará el precio del crudo, ni cómo van a encarar el futuro los países con más reservas, caso de Libia, muy afectados por la inestabilidad en Oriente Próximo. Por no saber, nadie sabe qué sucederá de aquí al verano.

La compañía destaca que las recomendaciones de ahorro de Brufau tienen más que ver con la solidaridad social que con la situación económica de la empresa "saneada, con beneficios y con buenas perspectivas".

1 comentario:

  1. Tarde o temprano esto acabaría ocurriendo, Repsol es la primera de las empresas que se aprietan el cinturón, como ya anunciaron la mayoría de los dirigentes de las potencias mundiales es el momento de reducir costes incensarios y no reducir pero si congelar salarios asta que la coyuntura económica mejore.

    La máxima a la que se agarra el presidente de compañía española es el ahorro sea como sea, se controlara cada gasto y contratación.

    Esto no quiere decir que su plan estratégico vaya cambiar o vayan a reducir sus inversiones para el progreso de la compañía.

    Esta medida no es una medida desesperada por el saneamiento de las cuentas de la empresa sino que lo ven como una conciliación social con la situación actual.

    Esta propuesta se prevé que se extienda a la mayoría de las grandes compañías con el fin de mejorar su situación, reducir al máximo la cantidad de despidos o simplemente temor a una situación peor, esto puede ser un arma de doble filo puesto que se puede llegar a ahorrar tanto que las empresas reduzcan su consumo de manera que con la idea de no destruir empleos acaben consiguiéndolo.

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